La Sierra de Guadarrama tiene
una serie de características ambientales que hacen de ella un lugar muy singular, puesto que se combinan las características típicas de ecosistemas de alta montaña con las características del clima mediterráneo al que está sometida. Si a este conjunto de características le añadimos el amplio gradiente altitudinal que representa, entre los 2.430 m y los 1.200 m, y el cambio litológico respecto a las mesetas del Duero y el Tajo, el resultado es una gran diversidad de ambientes lo que se traduce en una gran diversidad de hábitats y especies.
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